En la delgada frontera que trasciende de lo ridículo a lo patético decidió anclarse el humano borracho.
viernes, 11 de octubre de 2013
lunes, 30 de septiembre de 2013
Trajiste el amancer
A mi amiga Isabel, te prometí una donde no podían faltar ni africanos ni vino.
La primera vez que te vieron los africanos,
acariciabas un racimo con tus manos,
hija de las cosechas de tu padre el sol,
traías a la antigüa África el despertar del hombre.
Y se cantaban canciones sobre tí y tu pálida piel,
leyendas y mitos que explicaran la luz entre lo oscuro,
los lagos de los desiertos atrapados en dos ojos,
sangre de vino dulce con la que se embriagan los hijos de la tierra.
Algunos susurraban que bailaste en el Ganges,
lejos ya de la memoria de oriente donde anidan las aves.
Otros venían de la sabana portando nuevas de la hija de un dios,
la que al nacer se envolvía en la piel del toro íbero.
Trajiste el amancer al hombre,
ahora que te vas con el sol envuelto en tu pelo,
dejas a los africanos solos con el hambre,
anhelando tu regreso de uvas y risas para su consuelo.
La primera vez que te vieron los africanos,
acariciabas un racimo con tus manos,
hija de las cosechas de tu padre el sol,
traías a la antigüa África el despertar del hombre.
Y se cantaban canciones sobre tí y tu pálida piel,
leyendas y mitos que explicaran la luz entre lo oscuro,
los lagos de los desiertos atrapados en dos ojos,
sangre de vino dulce con la que se embriagan los hijos de la tierra.
Algunos susurraban que bailaste en el Ganges,
lejos ya de la memoria de oriente donde anidan las aves.
Otros venían de la sabana portando nuevas de la hija de un dios,
la que al nacer se envolvía en la piel del toro íbero.
Trajiste el amancer al hombre,
ahora que te vas con el sol envuelto en tu pelo,
dejas a los africanos solos con el hambre,
anhelando tu regreso de uvas y risas para su consuelo.
domingo, 15 de septiembre de 2013
Medias naranjas
Nos vendieron en la fruteria como medias naranjas, nunca nos dijeron que éramos naranjas enteras mutiladas.
viernes, 13 de septiembre de 2013
Versos circuncidados
Aunque todavía no vomito lo que sale del volcán,
allí he dejado de lado el azufre del que sufre,
a mis versos circuncidados,
estrofas y pareados,
que ni Quevedo con su pedo,
ni si viviese Góngora ahora,
me viese yo en este enrredo.
allí he dejado de lado el azufre del que sufre,
a mis versos circuncidados,
estrofas y pareados,
que ni Quevedo con su pedo,
ni si viviese Góngora ahora,
me viese yo en este enrredo.
Casi-virgen
¿Qué Dios se atrevería a juzgar la selva virgen?
si en ella no hayas orígen ni pecado,
ni tampoco lugar para el desesperado.
¿Será un Dios tan ciego que sus ojos no lo ven?
Corren sus lacayos para ver a quien corrompen,
que el verbo hecho carne ya han pregonado,
que a la misa del silencio no han llegado.
Sienten que con su fé a la verdad los convierten
Dejando migas de pan huye el monje glotón,
soltando largos mantras por el camino yerra,
la balada triste de amor y resurección.
Cubiertas con abrigo verde las ninfas rugen,
si se sienten extranjeras en su propia tierra ,
si se ven desnudas en su selva casi-vigen.
si en ella no hayas orígen ni pecado,
ni tampoco lugar para el desesperado.
¿Será un Dios tan ciego que sus ojos no lo ven?
Corren sus lacayos para ver a quien corrompen,
que el verbo hecho carne ya han pregonado,
que a la misa del silencio no han llegado.
Sienten que con su fé a la verdad los convierten
Dejando migas de pan huye el monje glotón,
soltando largos mantras por el camino yerra,
la balada triste de amor y resurección.
Cubiertas con abrigo verde las ninfas rugen,
si se sienten extranjeras en su propia tierra ,
si se ven desnudas en su selva casi-vigen.
martes, 3 de septiembre de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
Mi Tierra
Tierra de fronteras y de luchas,
de monjes guerreros y magos,
Tierra que escribe su destino,
con sangre teñida en las plumas de sus cigüeñas,
mensajeras del nuevo porvenir que cobijan a toros salvajes,
buitres leonardos, heraldos de infortunios,
que aliados con los cuervos escriben canciones fúnebres.
Tierra, mi tierra,
de nacimiento y muerte,
de amor y odio,
unión y separación,
Tierra que renace al ver tu luz.
de monjes guerreros y magos,
Tierra que escribe su destino,
con sangre teñida en las plumas de sus cigüeñas,
mensajeras del nuevo porvenir que cobijan a toros salvajes,
buitres leonardos, heraldos de infortunios,
que aliados con los cuervos escriben canciones fúnebres.
Tierra, mi tierra,
de nacimiento y muerte,
de amor y odio,
unión y separación,
Tierra que renace al ver tu luz.
jueves, 25 de julio de 2013
Saber saborear
No recuerdo muy bien a que sabe aquello que pretendo
recordar. Lo que sí sé, es que si fuera yo un sabio de esos que saben saborear
la vida, sabría al menos parar y disfrutar.
miércoles, 24 de julio de 2013
Idiotas al tren
Fue un sueño...y como tal lo cuento. A tí...mi mejor instante eterno, el que me hizo feliz.
Idiotas al tren
Idiotas al tren
Viajeros al
tren- replicaba una voz como de campanilla-
Yo en mi
interior me decía; idiotas al tren.
La
primera vez que oí hablar de ello me pareció un imposible tan solo posible en
los cuentos de ciencia ficción de Julio Verne. Esta sería- pensé- una de
aquellas aventuras que conducen a ninguna parte.
Era
evidente que entonces no sabía lo que hoy me contaron mis canas negras. Y es
que mi aventura no me llevaría muy lejos, pero sí a otro tiempo.
Hace
ya varios años, cuando en Suiza experimentaban con el acelerador de partículas
en el Cern, mucha gente llegó a creer
que eso podría llegar a crear –seguramente nadie se preguntó cómo- un agujero
negro que lo engulliría todo menos la estupidez humana.
Hoy,
casi medio siglo después, no son las partículas lo que se trata de acelerar,
sino la propia vida. El 2033 sería el año en el que se empezaría a construir una
obra faraónica para toda la humanidad, retando al mismísimo dios del tiempo,
Cronos. Paradójicamente, y como no puede ser de otra manera, ése era el nombre
que recibió dicha obra. Parece que a la ciencia siempre le haya interesado la
mitología griega, al menos, para dar nombre a sus descubrimientos. Pero, ¿por
qué retar al tiempo? ¿Acaso creemos que podemos ser otra cosa salvo sus prisioneros?
Por lo visto la soberbia humana va acorde con la estupidez, aunque no es nada
nuevo. Viajar en el tiempo siempre ha sido uno de los grandes sueños por
cumplir, pero esta vez no se realizaría en un Delorean -como en las dos
primeras partes de regreso al futuro- sino en un moderno ferrocarril, de cuyo
nombre no quiero acordarme.
En
realidad la idea era muy simple. A finales del siglo XX ya existían las
primeras locomotoras maglev o transportes de levitación magnética.
Éstas tenían la ventaja de que a diferencia de los transportes convencionales
sobre ruedas, eran más rápidas y silenciosas, pues utilizando un gran número de
imanes para la sustentación y la propulsión a base de la levitación magnética
se conseguía velocidades altísimas de varios cientos de km/h. Ahora la idea era todavía mucho más eficaz,
pues se había logrado ampliar considerablemente la fuerza de atracción
gravitatoria controlada a través de superordenadores de modo que incrementando
la potencia magnética de los siguientes metros a los que se encontraba el tren,
éste avanzaba con mucha más fuerza y rapidez al tramo anterior, y así hasta
alcanzar la velocidad deseada, que superaba con mucho la velocidad del sonido.
El tema de la resistencia al aire-que en un principio supuso un gran problema-
se había suprimido gracias a que el vehículo viajaba por un túnel al vacío. Así
se habían logrado dos cosas: la primera, como era obvio, que se lograse una
velocidad constante de varios miles de km/h. Y la segunda, el poder controlar
en todo momento que el juguetito no saltase por los aires.
Sin embargo, la parte más
complicada fue el alargar el túnel por todo el diámetro de la tierra, que
alcanzaba 12.756 km por el ecuador -casi nada-. Al final de casi tres décadas,
movilizando a los principales ingenieros y organizaciones científicas internacionales, así como gobiernos para
financiar la obra la
obra concluyó. Fue considerada una de las grandes maravillas universales,
también observables desde el espacio exterior, como la muralla china. Ya sólo
faltaba la prueba final, la puesta en marcha. Pero, ¿quién podía ser tan
estúpido para tirar 20 años en una semana? Así es, el viajar en el tiempo no era sino un viaje de una semana,
totalmente sedado en una de las cámaras en el estómago de aquel gigante, mientras
en el exterior habría transcurrido casi dos décadas. Resultó que uno de esos
valientes –idiotas- fui yo, junto con cuatro más. Un matemático, un ingeniero,
un astrofísico y una bióloga. En un cerrar y abrir de ojos todo sucedió
demasiado deprisa, o demasiado despacio…
Una náusea seguida de un torrente
de babas y tos fue mi primer recuerdo. Al poco, un enjambre de periodistas nos
seguía el rastro como si fuéramos flores silvestres. Las siguientes 48 horas
las pasamos en el centro de observación médica de la I.A.S (International
Agency of Sciencie), fruto de la unión entre las agencias europea y
estadounidense. Después de un intenso reconocimiento los cinco estábamos listos
para hablar ante un mundo envejecido. Yo, todavía no era del todo consciente de
lo que eso significaba, y no sabía hasta que punto un jet lag de 20 años podía provocar. Cuando decidí unirme al proyecto
había tenido que renunciar a muchas cosas. Una de ellas, la más importante, era
haber renunciado a compartir todo ese tiempo con mi familia, mis amigos, y el
haberme separado de mi novia hace una semana. Marga era física teórica, sabía
mucho sobre temas de astrofísica, cosmología, e incluso había luchado por que
ella fuera la sexta de aquella misión de fines científicos poco esclarecidos
aún. Por desgracia, eso no era suficiente para que tomara parte entre nosotros,
y varias semanas antes –o años, según se mire- había visto truncada toda
esperanza de permanecer conmigo. Paradójicamente, siempre hablábamos de
envejecer juntos, pero un hito como este, merecía en aquel entonces un
sacrificio menor, o eso creía yo. Con forme avanzaban los minutos, la marea de
preguntas que surgía en mi mente eclipsaba las preguntas de los periodistas.
Tan sólo pensaba en salir de ahí cuanto antes, y reunirme con los míos –o lo
que quedaba de ellos-. Una vez acabada la pesadilla mediática, se nos
proporcionó un medio de transporte que nos condujo a nuestros antiguos hogares,
aunque en mi caso, resultaba ser un nuevo hogar, en su sentido más literal. Me
dejaron en la puerta del número 13 en la calle de los olvidados, sonreí con
cierto cinismo, ¿casualidad? El nuevo edificio en el que ahora vivía mi madre,
aunque moderno, su interior recordaba a los años 50, sí, a los del siglo XXI,
el 2050. Decidí no coger el ascensor, ya
había estado encerrado una semana y no quería volver a estarlo más de lo
imprescindible. Por otra parte, si mi madre tenía 62 años hace una semana, eso
significaba que ahora…
Las dudas me ahogaban mientras
subía por las escaleras hasta el cuarto piso. Mi corazón jadeante, empujaba por
quebrar mi esternón. Algo me decía que no era por el esfuerzo de subir unas
cuantas escaleras. Era un valiente para los ojos del mundo, y un villano para
mi propia familia a la que había abandonado. ¿Era esto realmente así? No
encontraba una respuesta negativa. Me preguntaba cómo me recibiría, cómo habría
envejecido, o si incluso me recordaría. Maté de un timbrazo todas mis dudas y
la puerta automática se abrió. Al fondo de un estrecho pasillo se encontraba mi
madre, recostada en una tumbona, blanca, triste y quebradiza. Más delgada y
temblorosa, pero tan buena como antes. Mi miedo a que no me reconociese debido
a la edad se esfumó de un plumazo al ver dibujar una sonrisa y un par de
lágrimas en su mejilla. Aquel momento solo lo empañaron mis propias lágrimas.
Nos abrazamos y sentí todo el calor de su pecho junto al mío. No supe pedirle
perdón, así que me callé y disfruté del eterno instante.
-Todo este tiempo hijo mío, dónde
has estado- Me sentía un poco como aquellas personas que iban a por tabaco y no
se volvía a saber de ellas hasta años después. Y pensar que se habría pasado
¡veinte años!, mirando por la tele como un tren daba vueltas a la tierra una y
otra vez todos los días. Después de aquel abrazo me sentía todavía más culpable
y vulnerable. El verla tan desmejorada ¿se debía a la ciencia o a la magia
negra? Me costaba creer que fuera por lo primero. Y es que esto es lo que pasa
a una madre cuando la privas del calor de un hijo, como una planta sin luz, se
marchita. No, no tenía perdón, pero haría lo posible por compensar el tiempo
que nos quedara juntos. Hablamos durante horas, me contó que mi hermano había
estado siempre viviendo con ella. Había sabido cuidarla en todo momento como un
perro guardián, y es que yo siempre fui mucho más gato. Raúl seguía casi igual,
algo más ancho y aunque él siempre había sido el hermano mayor, ahora lo era
con mucha más razón. Seguía soltero, aunque llevaba dos años y medio saliendo
con una chica, y parece que esta vez iba en serio. También hablamos sobre
nuestros amigos. Al parecer Jesús se había casado hace ya algunos días –bueno,
años…- y era padre de una niña. En mi imaginación bromeaba lo fácil que
resultaría ganarle ahora al frontón, yo con mis escasos 30 y él…bueno, qué más
da, tan sólo tendríamos que buscar algo que nos equilibrase a ambos, ¿golf? Algunos de los restantes se les había perdido
la pista. Por ejemplo, Ernesto se fue a Londres, y ahora vivía allí. En cuanto
a Roberto, ahora dirigía la empresa de su difunto padre y estaba divorciado.
Con todo, no podía evitar pensar
que el resto de mi vejez la pasaría en solitario. ¿Sería este el precio que debía
pagar? Me había decidió a marcharme al campo, no quería saber nada del mundo
excepto de mi familia. Al rato, una
mujer que me reconoció salió al encuentro.
-Es usted, ¡el viajero del
tiempo!- ¿Debía sentirme orgulloso? No lo creo, pero asentí y me presté a
escucharla. –He seguido muy de cerca todo el acontecimiento, no se imagina
usted como me gustaría poder hacer lo mismo, más ahora teniendo en cuenta que
quizá en el futuro existan nuevos medicamentos para la enfermedad que padece mi
marido-
-Ninguna enfermedad podría
devolverme todo este tiempo- Le dije. –Ustedes pasarán el tiempo que les quede
juntos, pero yo estaré obligado a vivir en soledad mis últimos días, perdiendo
a todos aquellos a los que conocí- Quizá ahora lo enfocara de modo distinto. Ello
me hizo pensar en Marga. Ahora sería una mujer bien madura, es probable que se
hubiese casado y formado una familia. Yo lo había sacrificado todo a cambio de
que, ¿de vivir un poco más y peor? No podía evitar echarla de menos, habíamos
compartido muchas cosas y fui un egoísta al marcharme.
Un par de semanas después, el
aguijonazo de la culpa me hizo mover el culo, así que decidí ir a verla.
Comprobé en el registro que su dirección seguía siendo la misma, aquel barrio
residencial de verdes hayas representaba –junto al jardín botánico- el gran
pulmón de la ciudad. Por un momento caí en el sin sentido de encontrarme ante
una desconocida con una familia que me dibujaría una de esas sonrisas cínicas.
Después de todo, ¿quién era yo para molestarla? ¿No había decidido ya un futuro
en solitario? Las brasas aún candentes en mi interior me obligaron a llamar a
la puerta, pues para mí, no hacía sino escasos días que no la veía, aunque para
ella fuera mucho más. Llamé y me abrió sus puertas de cristal. Allí estaba el
fantasma, intemporal, igual que siempre, con su pelo largo y los labios
callados, nos miramos como dos lechuzas asustadas. Envolviéndonos con las alas
nos besamos y callamos para siempre, juntos.
Resultó que sí hubo un sexto
pasajero, incorporado minutos después de dormirnos.
Pocos días antes, sabiendo que no me iría sin
más, decidió romper conmigo. He de confesar que eso me facilitó las cosas, de
otro modo no hubiese podido marcharme sin más. Marga siempre supo ir un paso
por delante, incluso cuando se trataba de viajar, sabía cómo anticiparse a los
hechos. Esta vez lo hizo una vez más. Éramos dos idiotas en un tren, pero dos
idiotas enamorados, lo demás, no importaba demasiado.
Tren de media noche
Espérame en el tren de media noche,
ese que separa tu mundo del mío,
el de la madrugada sombría,
el que huele a esperanzas rotas,
el que escupe besos por su chimenea.
Espérame en el tren de media noche,
que yo allí acudiré a rescatar las brisas perdidas,
las que se fueron del océano de tu pecho,
aquellas que atrapan el instante y dejan huellas de vapor.
Tú, espérame en el tren de media noche,
no mires el reloj de la estación,
mejor mira las margaritas bañadas por la luna ebria,
Viajaremos entre tu mundo y el mío,
inventaremos juegos en nuestro nuevo mundo.
Sólo te pido que me esperes en el tren de la media noche.
ese que separa tu mundo del mío,
el de la madrugada sombría,
el que huele a esperanzas rotas,
el que escupe besos por su chimenea.
Espérame en el tren de media noche,
que yo allí acudiré a rescatar las brisas perdidas,
las que se fueron del océano de tu pecho,
aquellas que atrapan el instante y dejan huellas de vapor.
Tú, espérame en el tren de media noche,
no mires el reloj de la estación,
mejor mira las margaritas bañadas por la luna ebria,
Viajaremos entre tu mundo y el mío,
inventaremos juegos en nuestro nuevo mundo.
Sólo te pido que me esperes en el tren de la media noche.
jueves, 11 de julio de 2013
Piedras y racimos
He escuchado que los lobos cazan en silencio, o acaso al silencio mismo,
que los racimos que me has tirado están dentro macerando,
siento piedras y racimos dentro de mi pecho,
algunos son suaves y ligeros, con tonos afrutados,
sí, de esos que bebe el que quiere olvidar lo que no puede,
sin embargo, hay otras que son amargamente dulces y pesadas.
Si mi vida se escapa sin él, ¡entonces no sabes nada!
ciego orgullo que parasita pechos ajenos llenos de vida y miel,
leche que corre por las venas de cascabel,
¿no las oyes? ellas quieren salir y tú no las dejas,
porque es la vida misma la que llevo dentro,
y ya no se aferra al miedo, la vida se aferra a la vida,
y si la oyes, ven a decírmelo al río, para juntos, dejarla salir.
que los racimos que me has tirado están dentro macerando,
siento piedras y racimos dentro de mi pecho,
algunos son suaves y ligeros, con tonos afrutados,
sí, de esos que bebe el que quiere olvidar lo que no puede,
sin embargo, hay otras que son amargamente dulces y pesadas.
Si mi vida se escapa sin él, ¡entonces no sabes nada!
ciego orgullo que parasita pechos ajenos llenos de vida y miel,
leche que corre por las venas de cascabel,
¿no las oyes? ellas quieren salir y tú no las dejas,
porque es la vida misma la que llevo dentro,
y ya no se aferra al miedo, la vida se aferra a la vida,
y si la oyes, ven a decírmelo al río, para juntos, dejarla salir.
sábado, 6 de julio de 2013
Shhhhhh!
Al vecino de arriba: aquí intentamos dormir, por favor deje de armar tanto jaleo.
Fdo: El Sr. Corazón.
Fdo: El Sr. Corazón.
martes, 2 de julio de 2013
Naciste en mi jardín
Naciste en mi jardín, el día en que la lluvia mecía tu cuna,
mi jardín tiene rosas a mil, algunas son doradas,
otras tienen los colores del arcoiris, y me miran pidiendo deseo,
de ese que esculpe el corazón del jardinero.
A veces me hablan y me preguntan,
que por qué no las riego,
si soy el origen de su deseo.
Yo las miro con suspiro lastimero,
para que se entere el mundo entero,
que a la que más quiero, ni verla ni olerla puedo,
que tengo la espina del cielo clavada en mi pecho.
De entre tantas y tan bellas, pudiendo elegir,
a mi flor huidiza regaba con esmero,
sabes, es cierto lo que me dijo aquel príncipe,
con tus espinas y tus lágrimas, pequeña,
me has dometicado.
mi jardín tiene rosas a mil, algunas son doradas,
otras tienen los colores del arcoiris, y me miran pidiendo deseo,
de ese que esculpe el corazón del jardinero.
A veces me hablan y me preguntan,
que por qué no las riego,
si soy el origen de su deseo.
Yo las miro con suspiro lastimero,
para que se entere el mundo entero,
que a la que más quiero, ni verla ni olerla puedo,
que tengo la espina del cielo clavada en mi pecho.
De entre tantas y tan bellas, pudiendo elegir,
a mi flor huidiza regaba con esmero,
sabes, es cierto lo que me dijo aquel príncipe,
con tus espinas y tus lágrimas, pequeña,
me has dometicado.
sábado, 29 de junio de 2013
Polvo y cenizas
Perseguida
por la noche tremebunda,
Se desliza un alma sin sombra,
Un vaso roto
de cristal, el paso acelera al corazón
Dejaste
arrastrar tus labios al vino
Y ahora te
desafía la faz del odio, ¡mujer inocente!
Alcanzada por
la garra de satán,
Hunde en tus
entrañas las raíces del mal,
Desgarrada herida
la tuya
No grites
hermosa, que callar estos labios no puedes
Grita,
llora y maldice, el niño que no ha nacido,
Sabiendo que
es hijo de Satanás,
Enraizan
dentro las flores del mal
Y así, despacio y sin amor
Dos ojos
de loco te acuchillan el vientre
Llenándolo todo de
polvo y cenizas
viernes, 28 de junio de 2013
Flor de papel
Si quieres verla, sube tan alto como puedas,
cruza el río y el valle, llegarás a la montaña,
gigante solemne y silencioso,
aguarda allí donde choca la nieve,
en la cima cubierta de algodones,
tirita triste la amapola,
flor de papel con corazón arrugado,
y pétalos endiabladamente bellos,
fuego que camina conmigo,
quiero verte bailar.
No temas, el papel mojado no arde,
acércate, deja que mi fuego te calme.
cruza el río y el valle, llegarás a la montaña,
gigante solemne y silencioso,aguarda allí donde choca la nieve,
en la cima cubierta de algodones,
tirita triste la amapola,
flor de papel con corazón arrugado,
y pétalos endiabladamente bellos,
fuego que camina conmigo,
quiero verte bailar.
No temas, el papel mojado no arde,
acércate, deja que mi fuego te calme.
jueves, 27 de junio de 2013
Manos vacías
Acaso no tuviese las manos vacías,
sino llenas de fresco aire,
para así sentirte liviana y suave,
como la caricia de la niebla al barro.
sino llenas de fresco aire,
para así sentirte liviana y suave,
como la caricia de la niebla al barro.
¿Por qué no tiembla?
Los soldados se alarmaron al ver que el queso no temblaba ante el pelotón de fusilamiento.
miércoles, 26 de junio de 2013
Mi templo, mi EGO...mi corazón de hueso...
![]() |
| Quisiera con un grito, romper tu silencio en el palacio de cristal, para que viento, sol y nubes te coman el alma a besos |
Se construyó un palacio de cristal y usando ese material, vivió en el reflejo de una ilusión que no podía ser. Unos cimientos tan bellos no podían aguantar el peso del mundo. Todo dentro era también de cristal, puertas y ventanas y hasta los muebles ¡y los libros! Ahora veía su bello reflejo aquí, luego allá, y así pasaban los días, contemplando su bello reflejo. Únicamente las plantas y algo más no eran de cristal; un corazón de hueso, que sus manos lo hacían engordar. Tan abstraída estaba la persona en su reflejo que se le olvidó acariciar en sus manos semejante don. Y hasta se enfadaba cúando éste le susurraba al oído los cantos de los pájaros. Y también las plantas comenzaron a marchitarse, porque mirando en todas direcciones, se olvidó de cuidarlas.
Pensando que volvería le impuso como castigo el silencio y el destierro. Pues el orgullo también se había apoderado de su persona. Todo lo que allí construía era fiel reflejo de lo falso, lo caduco, de la ilusión cambiante de la noche y el día.
Siempre quería querer, y hasta escribía en sus libros de cristal que quería demasiado. Con tanto querer no supo querer, ni siquiera a sí mism@, ni tampoco se atrevía a preguntar qué signifcaba querer, o acaso que querían los demás. No supo pues comprender. Y poco a poco, su palacio, de amor se fue vaciando...y de orgullo llenando.
Clandestina y translúcida, la luna quiso enviarle un guiño, y escondida en la joroba de un dromedario quiso desde allí brillar, pero el cristal ya se había ensuciado, así que se lo dijo a las nubes, y éstas empezarón a llorar.¡Cómo algo tan bello no sabía amar?
Mientras tanto,un corazón huesudo se había vuelto fuerte junto a el mar, en la negra isla observó como el río dulce buscaba la sal de mar para aprender a cicatrizar. Y fue allí que le pidió al tiempo consejo. Y éste le hizo un regalo; la inmortalidad del día de hoy.Y también susurrando con su amigo el viento añadió: Un templo es solo reflejo del ego, y éste acabará cayendo...cuanto tarde ni si quiera depende de mí.
Y así, a su regreso, quisó desde el alba verla una vez más, bajo el lamento de las nubes se atrevió a gritar. Y pudo de nuevo volver a engordar, sabiendo que su palacio de cristal no podía durar, decidió a su lado esperar...
domingo, 23 de junio de 2013
Noche de San Juan
En la noche de San Juan arden apagados los rugidos de los leones,
Indecisa inmóvil y violenta, se balancea la llama que no se atreve a brillar,
Y toda vestida de cristal, la luna sopla a la vela,
para que con aliento moribundo,
escriba tu nombre con mis manos de ceniza frente al mar
sábado, 15 de junio de 2013
Mensajes de sol y viento
Quisiera yo contarte un cuento...
A veces era fría, dura y
orgullosa, otras en cambio, era amable, dulce y buena. Vivía entre un amasijo
de cajones desordenados y pelos de gato, y quiso un día conquistar el sol. Sintiendo el frío en sus pies desnudos se alzó tan alta como pudo. Y así creció y
creció hasta jurar que no pararía hasta conseguirlo.
Algunas de sus hermanas se burlaban
de ella, y de su forma de ser. De las ideas disparatadas que con el paso de los
años ella atesoraba. No le importaba
cuán lejos pudiera estar, porque muy en fondo sabía que acabaría lográndolo. Cada
año caía para levantarse de nuevo, igual que cada día. Y así pasaba el tiempo, cayéndo y levantándose ininterrumpidamente con cada cambio de estación y un gran peso en su corazón. Sus compañeras, algunas de alma torcida y añeja, la ignoraban cuando pasaba y cuchicheaban con cuchillos a su espalda. Otras la compadecían y no la comprendían. Muy pocas la envidiaban. Sólo una la admiraba. Y entre tanto, ella se movía acurrucada y despacio pero decidida.
Hasta que quiso el cielo acariciar su pelo, y para ello
mandó al mensajero del viento a cantarle al oído. Vestido de un negro funesto y elegante, capa verde de metal y dos largos pelos enmarañados, fue a posarse en los más profundo de su ser. Y allí le dijo con su voz de niebla lo que ella nunca pudo creer. Fue así como descubrió que
ya lo había conseguido, que por eso no había muerto.
Y es que las orquídeas son flores orgullosas
que acaban por tener el sol a sus pies.
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