¿Qué Dios se atrevería a juzgar la selva virgen?
si en ella no hayas orígen ni pecado,
ni tampoco lugar para el desesperado.
¿Será un Dios tan ciego que sus ojos no lo ven?
Corren sus lacayos para ver a quien corrompen,
que el verbo hecho carne ya han pregonado,
que a la misa del silencio no han llegado.
Sienten que con su fé a la verdad los convierten
Dejando migas de pan huye el monje glotón,
soltando largos mantras por el camino yerra,
la balada triste de amor y resurección.
Cubiertas con abrigo verde las ninfas rugen,
si se sienten extranjeras en su propia tierra ,
si se ven desnudas en su selva casi-vigen.
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