sábado, 29 de junio de 2013

Polvo y cenizas



Perseguida por la noche tremebunda,
Se desliza un alma sin sombra,
Un vaso roto de cristal, el paso acelera al corazón
Dejaste arrastrar tus labios al vino
Y ahora te desafía la faz del odio, ¡mujer inocente!

Alcanzada por la garra de satán,
Hunde en tus entrañas las raíces del mal,
Desgarrada herida la tuya
No grites hermosa, que callar estos labios no puedes

Grita, llora y maldice, el niño que no ha nacido,
Sabiendo que es hijo de Satanás,
Enraizan dentro las flores del mal
Y así, despacio y sin amor
Dos ojos de loco te acuchillan el vientre
Llenándolo  todo de polvo y cenizas

viernes, 28 de junio de 2013

Flor de papel

Si quieres verla, sube tan alto como puedas,
cruza el río y el valle, llegarás a la montaña,
gigante solemne y silencioso,
aguarda allí donde choca la nieve,
en la cima cubierta de algodones,                               
tirita triste la amapola,
flor de papel con corazón arrugado,
y pétalos endiabladamente bellos,
fuego que camina conmigo, 
quiero verte bailar.
No temas, el papel mojado no arde,
acércate, deja que mi fuego te calme.
 

jueves, 27 de junio de 2013

Manos vacías

Acaso no tuviese las manos vacías,
sino llenas de fresco aire,
para así sentirte liviana y suave,
como la caricia de la niebla al barro.

¿Por qué no tiembla?

Los soldados se alarmaron al ver que el queso no temblaba ante el pelotón de fusilamiento.

Tribunal

No recuerdo señoría, por qué me llama a declarar el señor Olvido.

miércoles, 26 de junio de 2013

Mi templo, mi EGO...mi corazón de hueso...


Quisiera con un grito, romper tu silencio en el palacio de cristal, para que viento, sol y nubes te coman el alma a besos


Se construyó un palacio de cristal y usando ese material, vivió en el reflejo de una ilusión que no podía ser. Unos cimientos tan bellos no podían aguantar el peso del mundo. Todo dentro era también de cristal, puertas y ventanas y hasta los muebles ¡y los libros! Ahora veía su bello reflejo aquí, luego allá, y así pasaban los días, contemplando su bello reflejo. Únicamente las plantas y algo más no eran de cristal; un corazón de hueso, que sus manos lo hacían engordar. Tan abstraída estaba la persona en su reflejo que se le olvidó acariciar en sus manos semejante don. Y hasta se enfadaba cúando éste le susurraba al oído los cantos de los pájaros. Y también las plantas comenzaron a marchitarse, porque mirando en todas direcciones, se olvidó de cuidarlas.
Pensando que volvería le impuso como castigo el silencio y el destierro. Pues el orgullo también se había apoderado de su persona. Todo lo que allí construía era fiel reflejo de lo falso, lo caduco, de la ilusión cambiante de la noche y el día.
Siempre quería querer, y hasta escribía en sus libros de cristal que quería demasiado. Con tanto querer no supo querer, ni siquiera a sí mism@, ni tampoco se atrevía a preguntar qué signifcaba querer, o acaso que querían los demás. No supo pues comprender. Y poco a poco, su palacio, de amor se fue vaciando...y de orgullo llenando.
Clandestina y translúcida, la luna quiso enviarle un guiño, y escondida en la joroba de un dromedario quiso desde allí brillar, pero el cristal ya se había ensuciado, así que se lo dijo a las nubes, y éstas empezarón a llorar.¡Cómo algo tan bello no sabía amar?

Mientras tanto,un corazón huesudo se había vuelto fuerte junto a el  mar, en la negra isla observó como el río dulce buscaba la sal de mar para aprender a cicatrizar. Y fue allí que le pidió al tiempo consejo. Y éste le hizo un regalo; la inmortalidad del día de hoy.Y también susurrando con su amigo el viento añadió: Un templo es solo reflejo del ego, y éste acabará cayendo...cuanto tarde ni si quiera depende de mí.
Y así, a su regreso, quisó desde el alba verla una vez más, bajo el lamento de las nubes se atrevió a gritar. Y pudo de nuevo volver a engordar, sabiendo que su palacio de cristal no podía durar, decidió a su lado esperar...









domingo, 23 de junio de 2013

Noche de San Juan

En la noche de San Juan arden apagados los rugidos de los leones,
Indecisa inmóvil y violenta, se balancea la llama que no se atreve a brillar,
Y toda vestida de cristal, la luna sopla a la vela,
 para que con aliento moribundo,
 escriba tu nombre con mis manos de ceniza frente al mar




 

sábado, 15 de junio de 2013

Mensajes de sol y viento


Quisiera yo contarte un cuento...

A veces era fría, dura y orgullosa, otras en cambio, era amable, dulce y buena. Vivía entre un amasijo de cajones desordenados y pelos de gato, y quiso un día conquistar el sol.  Sintiendo el frío en sus pies desnudos se alzó tan alta como pudo. Y así creció y creció hasta jurar que no pararía hasta conseguirlo. 

Algunas de sus hermanas se burlaban de ella, y de su forma de ser. De las ideas disparatadas que con el paso de los años ella atesoraba.  No le importaba cuán lejos pudiera estar, porque muy en fondo sabía que acabaría lográndolo. Cada año caía para levantarse de nuevo, igual que cada día. Y así pasaba el tiempo, cayéndo y levantándose ininterrumpidamente con cada cambio de estación y un gran peso en su corazón. Sus compañeras, algunas de alma torcida y añeja, la ignoraban cuando pasaba y cuchicheaban con cuchillos a su espalda. Otras la compadecían y no la comprendían. Muy pocas la envidiaban. Sólo una la admiraba. Y entre tanto, ella se movía acurrucada y despacio pero decidida.

Hasta que quiso el cielo acariciar su pelo, y para ello mandó al mensajero del viento a cantarle al oído. Vestido de  un negro funesto y elegante, capa verde de metal y dos largos pelos enmarañados, fue a posarse en los más profundo de su ser. Y allí le dijo con su voz de niebla lo que ella nunca pudo creer. Fue así como descubrió que ya lo había conseguido, que por eso no había muerto.
Y es que las orquídeas son flores orgullosas que acaban por tener el sol a sus pies.



miércoles, 12 de junio de 2013

¿La noche o el día?

¿Que fue primero, la noche o el día?

La noche fue un día antes que el día. (Tales de Mileto)

lunes, 10 de junio de 2013

¿Ya habré muerto?

Me inclino taciturno como las hojas al viento,
y a éste le pregunto ¿ya habré muerto?
Si veo el fantasma de la sábana vacía,
y el espectro de tus besos inventados, 
al viento yo le pregunto: ¿ya habré muerto?

Si sacio mi hambre de naúfrago,
con poemas y versos,
para rescatar lo que queda de un corazón acribillado,
por enjambres y espinas de huesos
yo al viento le pregunto: ¿ya habré muerto?

Cuando hasta el amanecer duele
y el silencioso viento mata callando,
yo a éste le pregunto;
si cuando acabe estos versos ya habré muerto.

Ríe, cae, libre

Se balancean en tus tirabuzones, alegres ruiseñores,
su canto es el cortejo de las miradas enamoradas,
de los besos esculpidos que resbalan como calan.

No hay en ellos lugar para atlantes de funesto soñar,
corrijen tus dedos el oleaje del mar
y mientras, arañas de piel de nácar ríen encantadas.

Y ella cae libre desde su montaña,
bautizando los ríos tintos,
de culebras danzarinas y de antiguos mitos.


martes, 4 de junio de 2013

Temblorosa

Puede que hoy mi voz, suene temblorosa y oscura,
como los versos que te escribo.
Que mis palabras se confundan con las tuyas,
como la yedra que te envuelve y ansía llegar a tu boca azul.
Puede que el cambio climático de mi corazón,
se deba al recuerdo de tu olor,
aquel que calma, luego embriaga y te hace delirar.

¡Ah silenciosa amapola que te retuerces en mi pecho!
Dejaste al viento huérfano y errante, 
y aún hoy, ausente, me crujes el alma.

Ahora quiero despertar de este juego sangriento,
poblar mi mirada de planetas y versos,
viajar contigo por el universo infinito.

El sabio Aurín

Bajando al valle un sabio se cruzó en mi camino. Me quedé un tiempo mirándolo, sin saber si esquivarlo o pasar de él. Le arrojé piedras que con su fuerza él arrastraba. Probé con piedras más grandes, pero eran demasiado pesadas para levantarlas yo solo. Busqué caminos alternativos, pero donde quiera que fuera, allí estaba él, impidiendo mi camino (o acaso mostrándomelo).

Fue entonces que el sabio Aurín me habló, cuando comprendí que el único camino pasaba por mojarme. Así fue que comprendí que por mucho que trates de evitar algo, ese algo acaba encontrándote y que la única manera de seguir adelante es mojándote en él.

Ese sabio era el río Aurín, que se cruzó en mi camino. Mi primer pensamiento fue cruzarlo sin mojarme. Así que estuve un tiempo tratando de construir en vano un puente a base de piedras, que la corriente con gran facilidad hacía rodar. Aquellas rocas demasiado grandes, eran también demasiado pesadas. Sin encontrar ninguna salida, me dirigí a la entrada del río, y sólo cuando me descalcé y dejé que la corriente besara mis pies, descubrí que ese es el camino. No se puede vivir sin mojarse.