Perseguida
por la noche tremebunda,
Se desliza un alma sin sombra,
Un vaso roto
de cristal, el paso acelera al corazón
Dejaste
arrastrar tus labios al vino
Y ahora te
desafía la faz del odio, ¡mujer inocente!
Alcanzada por
la garra de satán,
Hunde en tus
entrañas las raíces del mal,
Desgarrada herida
la tuya
No grites
hermosa, que callar estos labios no puedes
Grita,
llora y maldice, el niño que no ha nacido,
Sabiendo que
es hijo de Satanás,
Enraizan
dentro las flores del mal
Y así, despacio y sin amor
Dos ojos
de loco te acuchillan el vientre
Llenándolo todo de
polvo y cenizas
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