miércoles, 17 de diciembre de 2014

AULA MUNDO

En el aula mundo hay alumnos tan dispares (de procedencia y creencia) que no es de extrañar que como en una orquesta, cada cuál lleve su propio ritmo, creando de lo que se pretende idealmente (una armónica sinfonía) derive en una no tan "ideal" realidad cacofónica. Es normal que si en un determinado curso, juntamos a alumnos que tan apenas han empezado a leer y escribir, con otros que ya escriben sus propias novelas, o si se quiere, por continiar el símil musical, empezado a soplar la flauta, con los que ya componen obras propias, por mucho empeño que pongan los últimos, la obra ha de sonar fatal.

Lo mismo pordría decirse de aquel profesor, que lejos de ser el mejor, se cree no sólo el mejor sino también en posesión de la verdad, y así con cada aula y profesor. Si las aulas son los países y los profesores los dirigentes, ¿qué esperamos pues? Pues un aula mundo cuanto menos mejorable...