A mi amiga Isabel, te prometí una donde no podían faltar ni africanos ni vino.
La primera vez que te vieron los africanos,
acariciabas un racimo con tus manos,
hija de las cosechas de tu padre el sol,
traías a la antigüa África el despertar del hombre.
Y se cantaban canciones sobre tí y tu pálida piel,
leyendas y mitos que explicaran la luz entre lo oscuro,
los lagos de los desiertos atrapados en dos ojos,
sangre de vino dulce con la que se embriagan los hijos de la tierra.
Algunos susurraban que bailaste en el Ganges,
lejos ya de la memoria de oriente donde anidan las aves.
Otros venían de la sabana portando nuevas de la hija de un dios,
la que al nacer se envolvía en la piel del toro íbero.
Trajiste el amancer al hombre,
ahora que te vas con el sol envuelto en tu pelo,
dejas a los africanos solos con el hambre,
anhelando tu regreso de uvas y risas para su consuelo.
lunes, 30 de septiembre de 2013
domingo, 15 de septiembre de 2013
Medias naranjas
Nos vendieron en la fruteria como medias naranjas, nunca nos dijeron que éramos naranjas enteras mutiladas.
viernes, 13 de septiembre de 2013
Versos circuncidados
Aunque todavía no vomito lo que sale del volcán,
allí he dejado de lado el azufre del que sufre,
a mis versos circuncidados,
estrofas y pareados,
que ni Quevedo con su pedo,
ni si viviese Góngora ahora,
me viese yo en este enrredo.
allí he dejado de lado el azufre del que sufre,
a mis versos circuncidados,
estrofas y pareados,
que ni Quevedo con su pedo,
ni si viviese Góngora ahora,
me viese yo en este enrredo.
Casi-virgen
¿Qué Dios se atrevería a juzgar la selva virgen?
si en ella no hayas orígen ni pecado,
ni tampoco lugar para el desesperado.
¿Será un Dios tan ciego que sus ojos no lo ven?
Corren sus lacayos para ver a quien corrompen,
que el verbo hecho carne ya han pregonado,
que a la misa del silencio no han llegado.
Sienten que con su fé a la verdad los convierten
Dejando migas de pan huye el monje glotón,
soltando largos mantras por el camino yerra,
la balada triste de amor y resurección.
Cubiertas con abrigo verde las ninfas rugen,
si se sienten extranjeras en su propia tierra ,
si se ven desnudas en su selva casi-vigen.
si en ella no hayas orígen ni pecado,
ni tampoco lugar para el desesperado.
¿Será un Dios tan ciego que sus ojos no lo ven?
Corren sus lacayos para ver a quien corrompen,
que el verbo hecho carne ya han pregonado,
que a la misa del silencio no han llegado.
Sienten que con su fé a la verdad los convierten
Dejando migas de pan huye el monje glotón,
soltando largos mantras por el camino yerra,
la balada triste de amor y resurección.
Cubiertas con abrigo verde las ninfas rugen,
si se sienten extranjeras en su propia tierra ,
si se ven desnudas en su selva casi-vigen.
martes, 3 de septiembre de 2013
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