jueves, 11 de julio de 2013

Piedras y racimos

He escuchado que los lobos cazan en silencio, o acaso al silencio mismo,
que los racimos que me has tirado están dentro macerando,
siento piedras y racimos dentro de mi pecho,
algunos son suaves y ligeros, con tonos afrutados,
sí, de esos que bebe el que quiere olvidar lo que no puede,
sin embargo, hay otras que son amargamente dulces y pesadas.
Si mi vida se escapa sin él, ¡entonces no sabes nada!
ciego orgullo que parasita pechos ajenos llenos de vida y miel,
leche que corre por las venas de cascabel,
¿no las oyes? ellas quieren salir y tú no las dejas,
porque es la vida misma la que llevo dentro,
y ya no se aferra al miedo, la vida se aferra a la vida,
y si la oyes, ven a decírmelo al río,  para juntos, dejarla salir.


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