Iba a ser sentenciado,
Ahora ahorcado, mañana decapitado….
Quien sabe si quemado o enterrado
Con el enigma de la muerte susurrándole,
¿Cómo no iba a estar asustado?
A través de negros barrotes,
Dos ojos de golondrina,
Azules como el fantasma
Suplicaban clemencia a un dios muerto,
Sin saber que era él mismo quien lo había sentenciado.
A todos los que alguna vez creyeron...
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