Mi Yegua Asturiana:
Mi yegua asturiana ríe come mansa;
su pelo aterciopelado huye veloz entre mis dedos,
y su relincho, tan dulce como potente, al sol amanasa.
Mi yegua asturiana en el bosque se perdió,
porque no supe sujetar ni su llanto ni su cruz.
A veces imagino que corre feliz junto a los árboles,
susurrando a su paso con el viento una antigüa ensoñación,
tiñendo de color la blanca nive con su mirida agridulce.
Hoy me senté junto al mar, a esperar oir su risa de canción,
viendo escapar en el mar sus crines entre las olas.
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